Proveniente de una familia tradicional zapatera de León, Guanajuato —capital del calzado en México—, Tony creció aprendiendo directamente de su madre, empresaria del ramo. Desde temprana edad conoció distintos tipos de piel, el uso de maquinaria, los procesos de manufactura y la estructura de un zapato desde su base.

Su padre, empresario musical, aportó la perspectiva artística y funcional que más tarde moldearía la visión de la marca. Gracias a esta influencia, se desarrolló una conexión personal con los músicos y sus necesidades reales.





